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velas blancas, velas negras

La muerte de Tristán

La historia de Tristán e Iseo [Isolde], una de las tramas principales del ciclo artúrico, merece una entrada extensa. Antes de abordarla me gustaría elaborar un resumen de la obra sin extenderme mucho en los pequeños detalles, hablar de las distintas versiones, y comentar también, aunque sea en lo superficial, sus antecedentes. Todo esto queda pendiente para más adelante.

Consultaba la documentación, queriendo dar con un punto de acceso, cuando he recordado el final (en realidad existe otra versión de su muerte) del caballero de Leonís, Tristán [Tristram], en cuyo blasón figura un león rampante en oro sobre campo de sinople. En proezas y hechos de armas sólo se vio superado por el propio Lanzarote del Lago [Lancelot du Lac].

Eso dicen. Hay quienes lo ponen en duda.

Cuentan que Tristán se casó con Iseo de las Blancas Manos [Iseut de Blanchemains] por el solo hecho de llamarse como su enamorada, quien, por estar comprometida de antemano con el rey Marco, tío de Tristán, tuvo que casar con él. Tras la boda, Tristán hizo promesa de no poner la mano encima a su esposa durante un año.

Estaréis pensando: «Menudo lío de Iseos…»

En esas estaba Tristán cuando, durante una aventura en la que ayudaba a su cuñado Kaherdín, sufrió una grave herida de lanza. Lo peor no fue el corte, sino el veneno con que el adversario había emponzoñado la punta.

La herida se enconó.

Como nadie lograba curarlo, enviaron mensajero a Iseo la Rubia, pues era de todos sabido que poseía mágicas dotes curativas. La idea era que la embarcación en que viajara envergase velas blancas si ella iba a bordo, o negras si no habían podido dar con ella o no había accedido a ayudar a su antiguo amante.

Por fin la nave asomó por el horizonte, y Tristán, moribundo, acompañado por su esposa, preguntó de qué color eran las velas que caían de las vergas.

Aguijoneada por los celos, Iseo de las Blancas Manos respondió que negras.

Y Tristán, desesperado, murió padeciendo dolores terribles. Cuando desembarcó Iseo la Rubia, enterada del final de su amado, se llegó a su lado y murió de pena sobre su cadáver.

tramas del ciclo artúrico

Existen diversas versiones de la leyenda artúrica. A menudo proceden de tradiciones culturales distintas, por lo que cuesta dar una imagen unitaria de las partes que componen el ciclo. No hay prisa: empezaré por un sencillo resumen, y en sucesivas entradas profundizaré un poco en todos estos aspectos, comentando también, en la medida de lo posible, las diversas variantes.

Vayamos punto por punto, a grandes trazos.

  • Arturo es un rey joven que unifica el reino de Bretaña, ayudado por los consejos de un sabio adivino llamado Merlín, a quien la magia no resulta ajena. Merlín proporciona una serie de ayudas providenciales a Arturo y le hace las veces de tutor. Tras la boda del rey con la reina Ginebra y la institución de la orden de la Tabla Redonda, y a pesar de las amenazas interiores y exteriores (conspiraciones diversas, presión de las tribus del norte, incursiones sajonas…), Bretaña deviene el marco ideal de toda suerte de andanzas caballerescas. Es la edad de oro de la caballería.

sir Galahad

  • Uno de los mejores caballeros de Arturo es Lanzarote del Lago. Llegado a Bretaña procedente de la Gaula (en/o Francia), se enamora de la reina Ginebra, sentimiento que es correspondido. A pesar del esfuerzo de ambos por evitarlo, acabarán consumando su amor, lo que con el tiempo desembocará en el fin del reino. Esta relación introduce un motivo clásico de la literatura medieval: el del amor cortés.
  • Otra importante historia de amor, también con final trágico, es la de Tristán de Leonís e Iseo la Rubia, esposa del rey Marco de Cornualles, nada menos que tío de Tristán. De todas las tramas principales ésta es quizá la que se antoja más engastada en el ciclo artúrico. Su popularidad bastó para incorporarla en el ciclo, a pesar de que en sus inicios fue un relato independiente.
  • La demanda del santo Grial, el cáliz que recogió la sangre de Jesucristo en la cruz, constituye otro de los grandes temas: Se trata de una búsqueda espiritual, que tan sólo los caballeros más puros podrán coronar con éxito. Muchos la emprenden, pero son tres quienes lo alcanzan en mayor o menos grado: Boores, Perceval y Galaz, este último hijo ilegítimo de Lanzarote y una dama llamada Amite, quien le dio un bebedizo para que la tomara por Ginebra. El hallazgo del santo cáliz restaña muchas de las heridas que afligen al reino, pero…
  • En esta fase crepuscular, Mordred (hijo ilegítimo del rey Arturo y su propia hermanastra, la reina Morcadés, aunque según donde se atribuye a Morgana la maternidad, por aquello de simplificar y porque también es hermanastra de Arturo) conspira con parte del clan de Orcania (Galván y sus hermanos, hijos de Morcadés y el rey Lot, sobrinos todos de Arturo) para destapar la relación de Lanzarote y Ginebra. Al rey Arturo se le cae la venda de los ojos y el reino se viene abajo entre batallas, conflictos y retiros a conventos. A estas alturas ni siquiera puede salvarlo Merlín, que ha desaparecido ya de la historia, tras ser engañado por una de las damas del Lago, deseosa de hacerse con todos sus conocimientos arcanos.

Ya veis que entre incestos, relaciones amorosas, desafíos caballerescos, batallas, mortíferos engaños, búsquedas espirituales, profecías, magias y conspiraciones, es fácil entender que los relatos que componen el ciclo artúrico aún sean objeto de lectura y estudio. Es el renacimiento de la prosa europea, tras las bases sentadas por los clásicos griegos y latinos.

Un mar de palabras, aventuras y poderosas imágenes en que sumergirse.