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n.c. wyeth

N.C. Wyeth en su estudio, 1904

[N.C. Wyeth at work], 1904/unidentified photographer. Photographic print: 1 item: sepia; 14×9 cm. Allen Tupper True and True family papers, 1841-1987. Archives of American Art [www.aaa.si.edu (http://www NULL.aaa NULL.si NULL.edu)].

El hombre que nos mira con expresión burlona desde esta fotografía es Newell Convers Wyeth, uno de los principales ilustradores norteamericanos de la primera mitad del siglo XX. La imagen resulta curiosa: parece enfocada a la altura de la cintura, quizá porque Wyeth era un tipo bajito. El artista sostiene una paleta que es mayor que su pecho, y detrás del lienzo asoma un piano de pared. Por último, el modelo que utiliza —un hombre disfrazado de vaquero— está sentado en una silla de montar, puesta a su vez sobre un potro de madera.

Si suele considerarse que Howard Pyle, con sus fuertes influencias prerrafaelistas y su extraordinaria atención por el detalle, fue el padre de la ilustración estadounidense, N.C. Wyeth no tardaría en erigirse en aventajado discípulo y recoger el testigo cuando Pyle falleció en 1911. Wyeth, convertido en su alumno en 1902, se había desmarcado pronto de su maestro para desarrollar un estilo propio, caracterizado por trazos más expresivos y una atención particular a la creación de atmósferas que dotaban al conjunto de mayor importancia que cualquiera de las figuras que lo conformaban.

Destacó en el terreno de la ilustración de prensa (lo encontramos en algunas de las publicaciones más importantes de la época: Harper’s Monthly, Scribner’s Magazine, etc.), y aunque al principio, como vemos en la fotografía, inspiró su obra casi exclusivamente en la épica norteamericana del salvaje oeste, pronto amplió horizontes y su pincel abarcó otros ámbitos, entre ellos la ilustración de clásicos de la literatura, desde Robinson Crusoe hasta La isla del tesoro, pasando por obras de Joseph Conrad o El último mohicano, así como la ilustración publicitaria (carteles para Coca-cola y Lucky Strike).

El rey Arturo, según WyethPero que N.C. Wyeth figure por mérito propio en Glatissant se debe a una obra titulada The Boy’s King Arthur (algo así como El rey Arturo para jóvenes), escrita por Sidney Lanier, que no ha dejado de reeditarse desde su primera edición de 1880. Debemos parte del mérito al hecho de que en 1917 Wyeth realizó catorce preciosas láminas a color que desde entonces han iluminado el interior de sus páginas.

Y es esta parte de su obra la que reaparecerá en futuras entradas de Arte en Artúrica.