a rueda libre

rueda delantera glatissantSentado con los pies en la mesa, la vista en lo alto. Entra tal luz que distingo la negritud intermitente que bordea el punto de encuentro entre el techo y las paredes necesitadas de pintura.

Hoy no me gusta nada mi vida. Lo que hay fuera, lo que existe más allá de esta barrera, es un silencio que se convierte de pronto en el gemido espectral que corre de noche en un puerto, la certeza de una aventura irresistible.

El exterior es una promesa de puro diamante.

Tentadora, juguetona, una textura de ala de mariposa permanece suspendida entre el televisor y el mueble que le sirve de sostén. El tono pardo de la madera se aclara y me zambullo en la plenitud irisada. La vida ya no parece tan mala. Es en la luz inmensa que renazco.

Emprender la huida. Franquear, atravesar, salir. Y cuando la trayectoria que traza el agua de la fuente me hace de cataviento sé que estoy a punto de abandonar los límites que me impone este granito. A partir de ahora ya no debo atenerme a tanta norma. Son mis piernas que me sirven de impulso. La mente se vacía, sólo existen el siguiente obstáculo, el cálculo constante de las distancias que separan a los cuerpos. A mi derecha ruge el mar, rompe el mar, se rebulle el mar, y yo vuelvo a donde debo, a su lado. No en el mar, sino cerca. Próximo de su luz, que refleja, de sus colores, que irradia. Cerca de su promesa que es tumba, de lo bueno y de lo malo. De la vez que chapaleé en su orilla de lágrimas primeras, y también de las risas: los juegos en el mar. Con ella. Cuando no sólo el agua era salada, también lo era su piel.

Es en la superficie del mar, en el guiño fugaz del millar de flashes que la recorren como al inicio de un encuentro deportivo, que entreveo la sonrisa de ella, hurtada por el paso del tiempo, ya disfrazada la memoria de mentira.

Es en el viento, en la inercia del pedaleo, en la atención que presto al siguiente obstáculo, que hallo por fin el silencio anhelado. El vaivén me ha revuelto el pelo, tengo tal cara de velocidad que se me han afilado los rasgos (no, la nariz no), y a estas alturas ya visto manga corta. Estoy en tensión cuando afronto el descenso. Preveo barro, los charcos de otras lluvias, pero qué importa. Ganaré impulso y descenderé a rueda libre. Cuando superas los treinta y largos cualquier cosa se convierte en una herida de guerra: las manchas, los roces, la piel que levanta una caída, la abrasión del terreno y las cicatrices que no desaparecerán, todas preferibles a otras heridas más hondas que no se curan por mucho que vivas subido al sillín. Pedaleando.

detalle bici glatissantLa bicicleta no es mía. Es un préstamo de Berto. Me confiesa tras un incómodo silencio que no está muy seguro de que le haya puesto al corriente de todo. Tal vez el vino tenga la culpa de que me sincere con él, a pesar del temor de decepcionar a Clara (perdóname).

¿Tiene que ver con ella? (pregunta Berto) ¿En el sueño la acompañas al lago?

Más bien la arrastro.

Respondo en voz tan baja que apenas me oye. Berto, amigo mío, ese corcel tuyo de aluminio me ha cambiado la vida. Quiero que lo sepas si es que tus letras te dejan ver las palabras. Cuando estoy a disgusto con lo que me rodea me aprieto como puedo la armadura y marcho sobre dos ruedas. Voy solo, dispuesto a guardar cualquier puente porque busco riña. El sol danza en el metal, y cuando cae la noche me aplico piedra pómez en los callos de la mano. A mi vuelta soy otro: bronceado, más rubio, un milímetro más delgado, medio centímetro más alto de lo que me engallo. Un jodido dios dorado que debe los andares de vaquero al incómodo sillín.

Primero a la derecha, después a la izquierda con un viento que ha mudado la piel, está la mar que ruge, y que rompe y que se rebulle, y que muere en tierra pero renace al apartarse, blanca, de ella. Sé que tendría que haberla olvidado. Pero siempre vuelve a esta orilla.

¿Cómo desterrar lo que has amado?

14 Respuestas a “a rueda libre”


  • ¿Cómo desterrar lo que has amado?

    Con la edad, si alguna cosa he aprendido es que existen preguntas que no tienen respuesta alguna o, mejor dicho, no tienen la respuesta que esperamos escuchar para sentirnos saciados o comfortados con ella.

    Si nos hacemos preguntas es precisamente para aliviar inquietudes internas que no sabemos cómo solucionar nosotros mismos. Con ellas, lo que buscamos, no siempre pero sí muchas veces, es que nos ayuden, que nos reconforten desde fuera porque nuestro adentro así lo necesita.

    Y hay veces que las respuestas pueden ser mucho más crueles que el quedarse sin ellas.

    Reitero lo dicho en otro post: La felicidad es del ignorante.

    ¿De verdad quieres saber la respuesta a esa pregunta? ¿De saber el modo en cómo desterrarlo, realmente lo pondrías en práctica?

    Somos un cúmulo de vivencias que y el amor es una de las más fuertes. Si lo anulas te anulas gran parte de ti mismo.

  • ¿De verdad quieres saber la respuesta a esa pregunta? ¿De saber el modo en cómo desterrarlo, realmente lo pondrías en práctica?

    Entonces (evidentemente hay un ligero desfase entre lo que cuento y el momento en que ha sucedido) lo que buscaba era un modo de dejar de tener el mismo sueño. Lo que no sabía era que llegaría el momento en que aquella pesadilla en la que huyo arrastrándola sería preferible al segundo sueño, al momento del primer enfrentamiento con…

    …Enfrentamiento que se acerca. De hecho es inminente.

    Llumsisons, no sé si sigues el hilo de comentarios de una entrada anterior, donde Clara ha intentado comentar algunas de las cosas que decías. Me parece interesante y quiero fomentar el intercambio de impresiones (de otro modo esto no sería un blog al uso), así que pásate aunque sea para decirle que no sea tan pesada.

  • Bueno, inminente inminente… no sé.

    Me gustaría saber qué preferís: Debo contar un episodio que me sucedió durante uno de los viajes en bicicleta. O puedo relatar el segundo sueño.

    Si pasáis por aquí no dudéis en votar. Lo tendré en cuenta para la próxima entrada (en este caso concreto, el orden no alteraría el producto).

    Opción A: Aventura en bicicleta
    Opción B: Segundo sueño

  • Atendiendo a mis aficiones: Opción A

  • hmmm, no se, tengo dudas. la opcion a es una aventura de verdad o otro texto lirico folclorico sobre ir en bicicleta? si es asi prefiero la b.

  • pego aqui lo de llumsisons del post que ha quedado atras, porque si no tendremos que ir yendo y viniendo. esto, miguel, es para que veas que no vamos por ahi dejando colgadas las conversaciones. mira a ver si te lo curras un poco y encuentras un modo de que sepamos cuando hay mensajes nuevos y eso.

    >Es más, ¿Existe la última razón de todo? Sinceramente creo que no. Siempre se me ha escapa una leve sonrisa cuando veo documentales sobre las teorías del orígen del universo, Big Bangs, agujeros negros y demás. “Buscad, buscad” les digo para mis adentros “que cuando tengais la respuesta que creáis definitiva y únanimamente admitida por toda la comunidad científica, cuando tengais ya señalado el momento cero de todo el universo, os preguntaré: Y antes de ese momento ¿qué existía? ¿Cómo se llegó a ese momento iniciatico universal?”

    llumsisons, ire recuperando el hilo estos dias, que estoy un poco desconectada. ahora tengo que preparar cenas, etc.

  • o otro texto lirico folclorico sobre ir en bicicleta?

    Cómo eres… En respuesta te diré que es una aventura de verdad, aunque también el segundo sueño lo es. De momento veo que la cosa va empatada. Si alguien más pasa por aquí antes del fin de semana, ¡qué no dude en votar!

  • si te lo curras un poco y encuentras un modo de que sepamos cuando hay mensajes nuevos y eso.

    Veo que hoy nos hemos levantado con el pie izquierdo. Estoy en ello, Clara, pero necesito algo de tiempo. Tal vez deba cerrar esto unos días para hacer esos retoques, porque no creo que sea buena idea trasladar conversaciones iniciadas en otras entradas. ¿Qué pensarán quienes pasen por aquí dentro de un año?

  • >¿Qué pensarán quienes pasen por aquí dentro de un año?

    que te has empeñado en complicarnos la vida pero tienes buenas intenciones?

    (oye, como haces que te salgan esas comillas enormes para las citas? )

  • Clara, pero si tenéis la posiblidad de suscribiros a cada hilo haciendo clic a pie de página, donde pone «Canal RSS de Comentarios». Antes necesitarás tener instalado un lector de news (lector de feed, lector de noticias), aunque la mayoría de los programas de gestión de correo incluyen esa característica, por ejemplo Thunderbird, de Mozilla.

    Lo que estoy buscando es un modo más visual de facilitarlo, pero antes tengo que probar. Cada vez que abras tu gestor de correo o lector de news, descargarás los mensajes de aquellas entradas a las que te hayas suscrito. De hecho puedes hacer lo mismo para el blog y recibir un extracto de la entrada cuando se publica, haciendo clic en «Canal RSS de Entradas», o en la barra donde introducirías la dirección de la página (URL), en el botón «RSS» que debería aparecerte en el extremo derecho.

    Por no mencionar el botón anaranjado de la propia página, situado en la columna derecha, arriba.

    Ay, qué poca cultura de manejo de internet…

    (oye, como haces que te salgan esas comillas enormes para las citas? )

    Eso lo hago desde mi gestor de Comentarios cuando me meto en Wordpress. Desde fuera no sé si puede hacerse. Ya probaré y colgaré algo por aquí con la explicación.

    Como imagino que ya no aparecerás, ¡qué tengas un buen fin de semana!

  • >Como imagino que ya no aparecerás, ¡qué tengas un buen fin de semana!

    si, si, ahora arreglalo…. :P una explicacion un poco larga, no?

  • Opción b, la del sueño. Lo de la excursión en bicicleta… buf, sueña a retransmisión deportiva

  • buf, sueña a retransmisión deportiva

    En realidad nada más lejos. Debí explicarme mejor. Ahora tengo curiosidad por saber si ese «sueña» es un lapsus o un juego de palabras.

  • Tengo un subconsciente poético y literario que mejora mis comentarios sutilmente :)

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