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la vulgata

La Vulgata es una extensa obra en prosa escrita en francés, que se remonta a la primera mitad del siglo XIII. Constituye uno de los principales corpus narrativos que componen la materia de Bretaña. También es conocida como «Lanzarote en prosa», «Lancelot-Graal» o ciclo de «Pseudo-Map» (debido a que en el propio texto se atribuía falsamente la autoría a Walter Map, un historiador medieval que ya había fallecido cuando se escribió).

El nudo de la acción se centra en las peripecias caballerescas de Lanzarote del Lago y su relación con la reina Ginebra. Esta historia desemboca en la búsqueda del Grial (el otro gran motivo del ciclo), y, finalmente, en la muerte del rey Arturo, que marca el fin de las aventuras de los compañeros de la Tabla Redonda. Se diferencian dentro de la Vulgata la siguientes obras:

  • La historia de Lanzarote (parte más larga del ciclo)
  • La búsqueda del Santo Grial (Queste del saint Graal)
  • La muerte de Arturo (La mort Artu)

Algo más tarde se le sumaron otros dos títulos. La acción de estos, sin embargo, precede cronológicamente a La historia de Lanzarote. Se trata de:

  • Historia del Santo Grial (Estoire del saint Graal)
  • Historia de Merlín (Estoire de Merlin)

Lanzarote rescata a la reina Ginebra

Aunque se considera que la obra es anónima, existe polémica entre los investigadores, pues hay quienes apuntan la posibilidad de que existiera un «arquitecto común», cuya labor consistió en dirigir el proyecto y unificar criterios en las tres primeras obras del ciclo; después, otro autor, o autores, se encargaron de respetar la labor de este arquitecto para la redacción de las obras que las precederían cronológicamente. La complejidad del ciclo de la Vulgata es el argumento esgrimido por ambos bandos para defender sus respectivas teorías: los que aseguran que una obra tan compleja tan sólo pudo salir de la pluma de un único autor, y quienes se aferran a esa complejidad para justificar la existencia de un coordinador que escribió buena parte del Lanzarote y estableció las pautas del resto de la obra.

La variedad de la trama es fruto de la técnica empleada, conocida por el nombre de entrelacement (entrelazado). Carlos Alvar, traductor de la obra al español, escribe en la introducción del primer volumen:

La obra que nos ocupa pone en movimiento alrededor de cuatrocientos caballeros, ermitaños, enanos, damas y doncellas anónimos; muchos de ellos no son más que presencias momentáneas, pero son muy numerosos los que aparecen y reaparecen cuando sus huellas y sus recuerdos ya se habían borrado, estableciéndose de este modo un complejo trenzado de aventuras y situaciones, que confieren a la obra una estructura muy característica…

En futuras entradas hablaré de las ediciones española y anglosajona (esta última anotada), así como de la Post-Vulgata.

los jinetes

¿Quién huella las planicies de oro,
los llanos de bruma y aire,
las numerosas montañas onduladas
y las torres crepusculares?
Ningún pie mortal se extravía en ellas,
ningún arquero vigila en las torres,
sólo pasos más etéreos que los nuestros
recorren colinas y valles.
Las personas que alumbraron los antiguos cuentos,
y la gente que jamás existió,
y quienes deambulan en la frontera
entre la historia de antaño y la fábula sonora,
como el rey que en Camelot tuvo su corte.
Allí camina Ginebra,
así como el caballero Lancelot.
Y, junto a aquel precipicio blanco,
escarpado como Roncesvalles, y más,
a un suspiro de la mirada de la fantasía
cabalga el sin par Roldán.
¡También desde aquí se vislumbra
la punta de la lanza de Don Quijote,
con mucho el mayor de todos ellos!
Mas no, es la estrella vespertina.

Lord Dunsany

y les respondió riendo:

Señores, os agradezco
que tanto os inquietéis por mí;
tal os pasa por vuestra nobleza y amor.
Sé que jamás me querríais desgracia,
pero tengo gran fe y creencia
en que Dios me protegerá de todo.
No temo ni este puente ni esta agua
más que esta tierra dura.
Quiero ponerme en la aventura
de atravesarlo.
Preferiría morir a regresar.

El caballero de la carreta, de Chrétien de Troyes
(vv. 3078-3090, tomado, en buena parte, de una traducción de Victoria Cirlot.)