bosques son laberintos

en mitad…A Clara sólo le he hablado del bosque. No he compartido con ella todo lo demás, de modo que su información es muy parcial, incompleta. No es que no quiera contarlo, pero me cuesta pensar que sea posible extraer una conclusión; considerarlo de manera científica, lógica, pensar que pueda reducirlo a una serie de elementos cuya relación mutua dé un resultado concreto.

Es confuso, como todos los sueños, y como todos los sueños está poblado por daimones.

Mi visita se produce al cabo de un par de días. Le hablo del bosque y la persecución, de la angustia y de los ladridos, pero omito el resto: lo que sucedió antes de buscar la orilla, y también lo que pasó después. Clara ha estado tomando notas. Por último, dice:

Intuyo la necesidad de un cambio, es como si te empujaras a ti mismo a deconstruir aquello en lo que te has convertido. En latín persona es el disfraz, la máscara, y no lo que entendemos ahora. La tuya sufre un asedio, se siente acosada.

Clara guarda silencio unos instantes. Pestañea y, antes de continuar, se muerde el labio, pensativa:

Pero para ello debes aceptar el desafío que te propones. Tu bosque es un laberinto, y no sólo tienes que dar con la entrada, sino tomar parte en el juego que te ha planteado tu propio subconsciente. Seguir el recorrido, buscar quizá el hilo que te lleve a la salida.

La miro con poca fe. Hay algo en mi cara que la empuja a ponerse a la defensiva. Lo noto por la postura que adopta. Pregunto:

¿Es como si me estuviera tendiendo una trampa a mí mismo?

No me pongas esa cara de vinagre: Eres tú quien busca ese cambio. Qué gracia que utilices la palabra «trampa». No sería la primera vez. ¡No, no! (se apresura a

la bestia aulladora

añadir al verme entre enfadado y confundido). No lo digo por ti. Me refiero a que eso, tendernos trampas, es algo que todos hacemos a menudo.

A su lado el bebé se pone a llorar, y no hay manera de conversar hasta que se calma al cabo de unos minutos, momento que aprovecho para decir:

La idea de adentrarme en ese bosque, siempre y cuando sea capaz de dar con él, no me seduce nada. ¿Qué pasa si no hago caso?

Clara ríe. Me gusta verla feliz.

Si haces como que esto no va contigo, quizá el sueño se vuelva más intenso. Si finges no oír esa voz apremiante, se repetirá. Hay quienes son capaces de gritar el nombre de quien duerme al lado para que los despierte de una pesadilla.

Y añade:

Pero no debes tomarlo en sentido literal. Me refiero a que no debes buscar un bosque y meterte en él. Insisto: el bosque es la representación simbólica de tu subconsciente.

Clara, a mí todo esto me suena a palabrería barata.

Suena el teléfono y atiende la llamada. Por suerte para mí, el timbre ha estrangulado la última palabra. Cuando cuelga, me mira muy seria, y dice:

Conque palabrería, ¿eh? Te haré una propuesta: Háblalo con los demás. Pregúntales qué opinan.

Con la chaqueta puesta, me cuelgo la bolsa a la espalda. Clara apoya la mano en mi hombro y me da un beso en la mejilla. Hay en su mirada algo indescifrable. Me cruza por la mente la sensación (¿el temor?) de que se despide de mí.

Y por último, mientras abre la puerta, me dice:

Sabes qué aguarda en mitad del laberinto, ¿verdad?

…del laberinto

4 Respuestas a “bosques son laberintos”


  • Llumsisons (http://llumsisons NULL.tumblr NULL.com/)

    No hay nada que me cause mayor respeto que la solemnidad de un gran bosque espeso. Adentrarse en él, empezar a escuchar la diversidad de su sonidos, observar los grandes contrastes de luz provocados por los fuertes contraluces que provoca el sol detras del follaje, discernir entre varios caminos cuando debes llegar a un destino que nunca has visitado… Todo ello es uno de los mejores placeres-temores de que podemos disfrutar.

    ¿Y qué me decis cuando, estando solo dentro de él, se queda en el más absoluto silencio? Se trata de un momento mágico que te atrapa y del que, sin embargo, quieres huir inmediatamente.

    Cuando entramos en un bosque de este tipo, estamos vendidos, pues es cómplice de nuestro subconsciente: si estamos lúcidos y con la voluntad decidida, nos facilitará el camino al destino. Si somos temerosos y de pensamiento desconfiado, hará que nos perdamos en él, corriendo de aquí para allà.

    ¿Alguien se ha planteado por qué en una encrucijada de caminos dentro de un bosque siempre optamos por tomar el principal, desestimando el secundario? ¿No será que el mismo bosque quiere que no lleguemos a donde lleva el secundario?

  • Hoy no estoy muy inspirado, así que solo puedo decirte que en mitad del laberinto esta…
    …lo que buscas. ;)

  • ¡Antonio! Lo bastante inspirado, diría yo.

    por qué en una encrucijada de caminos dentro de un bosque siempre optamos por tomar el principal, desestimando el secundario?

    El camino principal suele ser el más fácil. También es el que ofrece menos recompensas. Hago este destacado para insistir en las preguntas de Llumsisons, pero no voy a intervenir mucho en este asunto. ¿Qué opináis los demás al respecto?

  • King Pellinore du Lac

    Asumir que el camino principal es el mas facil es lo que hace que los que afronten una Busqueda tomen el secundario. Es mas arduo, mas valiente, y si llegas a tu destino, la recompensa es mayor porque ademas de encontrar lo que buscas, has crecido.

    El que toma el camino principal jamas vera a la Bestia Aulladora, el que toma el secundario, tendra que aguantar su mirada.

    Ese es el fundamento basico de una Quest, el lado duro, esforzado, de la vida, si no es asi, de que sirve?

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