Archivos del Mes para Julio, 2010

amite de corbenic

Sirva esta entrada para inaugurar una nueva subcategoría en Artúrica, titulada Nombres propios, cuyo objetivo consiste en aportar breves apuntes sobre personajes, hechos y lugares del ciclo artúrico. Es una de las principales novedades que quería introducir de cara al nuevo curso, que se inicia en septiembre. De aquí a entonces mucho me temo que todas las entradas están escritas de antemano y programadas, porque no sé muy bien cuándo regresaré.

elaine de astolat

Pero no voy a empezar con un caballero, sino con una dama y un castillo, un bebedizo que lleva a engaños, y la concepción del caballero que encontrará el santo Grial. Casi nada.

Hija del buen rey Pelés (el rey Pescador, uno de los guardianes nada menos que del santo Grial), Amite es conocida también como Elaine de Corbenic. No confundir con Elaine de Astolat, quien en obras posteriores encontramos convertida en la dama de Shalott del famoso poema de Tennyson y de la imaginería prerrafaelista, la misma que, tras enamorarse de Lanzarote, muere de pena por su amor no correspondido, dejándose llevar las aguas del río hasta la corte de Camelot.

Insisto. Ambas Elaines no son una y la misma, a pesar de:

  • Tener el mismo nombre de pila.
  • Estar vinculadas con Lanzarote.
  • La evidente intención de los diversos autores por confundirnos.

Todas las versiones cuentan más o menos la misma historia acerca de Elaine de Corbenic [Carbonek]. Corbenic es el castillo de las Aventuras, un lugar espléndido (para encontrar un castillo igual, nos dice Chrétien de Troyes en su Perceval, hay que ir a la mismísima Beirut) situado físicamente en las tierras de Listenois. El nombre de este lugar podría provenir del francés cor benoit, «cuerpo bendito», y estoy insistiendo tanto con él porque es el castillo del santo Grial.

Pues bien, según nos cuenta la Vulgata Lanzarote se dejó caer por esos lares, y allí yació con Amite gracias a un bebedizo mágico, cuyo efecto consistió en confundirlo para que la tomara por la reina Ginebra. Aquí «yacer» se entiende en su acepción de «tener trato carnal con alguien». La unión de ambos acarrea una montaña de problemas para Lanzarote por parte de la celosa Ginebra, aunque por otro lado Amite alumbra a Galaz [Galahad], el caballero celeste que acabaría convertido en pieza clave para la obtención del santo cáliz.

La ilustración que encabeza esta entrada corresponde, sin embargo, a la otra Elaine, la de Astolat. Si las innumerables manos que tejieron los relatos artúricos crearon a las dos Elaines enamoradas, o relacionadas, con Lanzarote, y en la búsqueda de sus hechos y orígenes he tenido que recurrir a tantas fuentes distintas para asegurarme de no meter la pata, ¿por qué no aportar mi granito de arena para descolocar también al lector?

en clave de jazz

Igual que el departamento de prensa de la Casa Blanca reserva las noticias más anecdóticas para la rueda de los viernes, mucho me temo que en Glatissant lo que queda de verano va ser algo descafeinado mientras preparo mi siguiente viaje (tengo planeadas algunas sorpresas), optimizo un poco el blog (tal vez sería un buen momento para actualizar a la versión 3.0 de Wordpress e introducir algunos cambios de diseño), y en general echo un vistazo a ver qué puedo mejorar de cara al nuevo curso escolar.

Sirva eso de débil excusa porque tendría que darme vergüenza hablar antes de esta monumental obra musical que del libro que la inspira, el Parzival de Wolfram von Eschenbach, que aquí en España publica Siruela en su colección Biblioteca Medieval (en edición de Antonio Regales). Qué le vamos a hacer. Pensad si leéis esto en pleno invierno que ahora mismo, al menos aquí, hace un calor asfixiante que me ha reblandecido (un poco más) el cerebro.

De Chris Hize poco puedo decir aparte de que es compositor de jazz, un músico inquieto que vive desde mediados de los noventa en Ibiza. Lo demás lo encontraréis en la Wikipedia, o trasteando por ahí.

En 1976, cuando aún existía un telón de acero y la gente vestía de forma peculiar, estrenó en el festival de Holanda una obra que toma el título de la de von Eschenbach. Del libreto se encargó James Batton. Voy a incluir una muestra para que os hagáis una idea.

El propio Hinze la definió como «música descriptiva que abarca la totalidad musical de nuestro tiempo, con un énfasis particular en el jazz.» Ambos artistas recurrieron a diversas fuentes, pero sobre todo a von Eschenbach.

Para la ejecución de esta composición de casi dos horas se necesita una orquesta, un sintetizador, una big band, un ensamble de jazz, solistas, y un coro clásico, además de otro coro de soul…

Casi nada. Vosotros juzgaréis por las muestras incluidas si para escucharla también se necesita una gran dosis de paciencia.

la bestia según Malory

Y allí acudió a él la esposa del rey Lot de Orkney, en manera de embajada, aunque era enviada para que espiase la corte del rey Arturo; y llegó ricamente ataviada, con sus cuatro hijos: Gawain, Gaheris, Agravain y Gareth, con muchos otros caballeros y damas. Y como era muy hermosa dama, el rey concibió gran amor por ella, y deseó yacer con ella. Y acordados ambos, engendró en ella a Mordred, siendo como era su hermana, por parte de la madre, Igraine. Y permaneció ella un mes, y finalmente partió.

Entonces el rey tuvo un sueño maravilloso del que se sintió muy espantado (pero en todo este tiempo el rey Arturo no sabía que la mujer del rey Lot era su hermana). Éste fue el sueño de Arturo:

Imaginó que entraban en esta tierra grifos y serpientes, y que quemaban y mataban a toda la gente; después imaginó que luchaba con ellos, y que le infligían muchísimo daño, y le herían dolorosamente; pero al final los mataba.

Arturo y la Bestia AulladoraCuando el rey despertó, se sintió muy afectado por el sueño; y para apartarlo de su pensamiento, se aprestó con muchos caballeros a salir a montear.

Y estando así sentado, le pareció oír voces de perros, como de unos treinta. Y en eso vio venir hacia él a la más extraña bestia que había visto ni oído nombrar. Se acercó la bestia a la fuente a beber, y el ruido que salía de su vientre era como el gañido de treinta pares de perros; pero todo el tiempo que la bestia estuvo bebiendo no salió estruendo ninguno de su vientre; y seguidamente partió la bestia con gran ruido, de lo que tuvo el rey gran maravilla. Y se quedó ensimismado, y poco después le venció el sueño. Y llegó seguidamente un caballero a pie a donde estaba Arturo, y le dijo:

—Caballero absorto y somnoliento, dime si has visto pasar por aquí una bestia extraña.»

Malory, Thomas, La muerte de Arturo, Libro I, capítulo 19, Ediciones Siruela, 2005 (trad. Francisco Torres Oliver).

el reverso de la puerta

Es de madrugada. Por las ventanas se anuncia un nuevo día. Me pregunto, para variar, cuánto llevo aquí. Lo curioso es que para mí la única salida es la que se encuentra más allá del pasillo, al otro lado de la puerta. Recuerdo el propósito que me hice al principio, tomado de los versos de Chrétien de Troyes. Todo eso de prefiero morir a retornar. Tal vez vivir ya no dependa de mí, quizá me lleva una corriente y no está en mi mano ganar la superficie. Respirar. Vivir.

Abro la puerta que da a un nuevo mundo. Me dijeron que no conduce a nada y lo hicieron con voz de miel. Es normal: Sólo los cantos de sirena desvían a un barco de su rumbo.

Lo contemplo en lo que tarda una gota en descomponerse en el agua, apenas un instante. Sé que las hojas de los árboles poseen el verde que les otorga la lluvia recién caída, y que todo desprende un fuerte olor a naturaleza. No obstante el cielo es blanco y negro, no hay matices ni colores en él, está como recortado y pegado sobre aquello que tendría que ser en realidad.

Pero esa palabra da pie a engaño. Lo hace allá donde va. Para definirla con torpeza nos necesitamos a nosotros mismos, pero casi nunca nos tenemos. Siempre estamos en otro lugar, siempre en manos de imposturas ajenas.

Vislumbro ese otro sitio. El campo y su alfombra de hierba alta y descuidada; las hojas y los árboles, a lo lejos; los arbustos, a lo lejos. La linde del bosque.

Sucede entonces, porque tras vislumbrar ese Otro Lugar la luz se apaga. Oigo un ruido inquietante a mi espalda, y la puerta, su reverso, corresponde a otra, distinta, y poco a poco se cubre de enredadera, las raíces se extienden por ella y no puedo decir que el ruido que hacen al arrastrarse sea agradable, sino todo lo contrario: Es desapacible; es el cuchillo mellado que desgarra con sus dientes y su tesón. El metal que corta el hueso mientras las esquirlas saltan aquí y allá.

el reverso de la puerta de la duda

Cuando vuelvo la vista veo a Golfo, que es el nombre de perro —justo es decir que no fui yo quien se lo puso, pero ahora, en este poco tiempo que me queda, ya no tengo espacio para contar cómo sucedió—. Me mira con la lengua fuera, y al cabo agacha la vista cuando el agua empieza a cubrirle las patas. Noto entonces la humedad en los pies. Cuando el agua me llega a los tobillos, acompaño mis palabras de un gesto. Corre, le digo. Corre, Golfo. Salgamos de aquí.

Pero ¿cómo si no hay salida? Se da la vuelta y sale disparado hacia la pared del fondo, excavada en roca. Dudo que la habitación se encuentre físicamente en la casa. Debe de estar en otra parte, en la frontera de un lugar cuyo cielo es blanquinegro, donde el verde es más intenso y huele a humedad. Un mundo entre raíces. Un mundo entre la gota de agua y el grano de arena que empapa, junto al lago (pienso). Junto a ella (pienso esperanzado).

Su cola desaparece en la roca. Es un perro cazador, no se le escapa una y ha encontrado la forma de salir. Me dirijo hacia allí, arrastrando los pies en el agua, que me alcanza las rodillas. Apenas veo en la oscuridad. Tanteo la pared y encuentro el hueco, el túnel, pero cuando me agacho no veo luz al otro lado. No parece que haya salida.

Me introduzco en él, pero al poco rato el agua se cuela conmigo. Es muy estrecho. Un zumbido agudo acompaña al borboteo. Me abro paso como un gusano, palmo a palmo el culebreo de mi cuerpo me empuja hacia adelante en esa pétrea tráquea donde todo es asfixia. Me corto con la roca y la roca me hiere.

En los últimos momentos junto un puñado de recuerdos. No es que la vida te pase por delante, más bien son ciertas cosas. Pocas. Algunas las había olvidado.

Me hundo como una piedra en un plano horizontal porque el mundo se ha vuelto del revés o me falta aire para razonar. Todo se mueve. Quizá. Me he convertido en mi propio lastre. Me voy conmigo al fondo, devorado por un pez gordo, y es en su vientre, el vientre de la ballena, donde muero solo.

fin del libro II: el vientre de la ballenaFIN del libro II: el vientre de la ballena
libro III: el bosque salvaje, octubre de 2010

esmaltes, gules

Hoy en la subcategoría de Artúrica dedicada a la Heráldica, con su serie de breves apuntes sobre esmaltes y metales, llega el momento de hablar del gules heráldico, esmalte (o sea, color) que para entendernos es un rojo encarnado. Para empezar recurro como siempre a la definición de la RAE y la ilustración correspondiente:

gules.gules

(Del fr. gueules).

1. m. pl. Heráld. Color rojo heráldico, que en pintura se expresa por el rojo vivo y en el grabado por líneas verticales muy espesas.


Tampoco en esta ocasión las líneas del diagrama de la derecha son «muy espesas», pero servirá para haceros a la idea. Debo agradecer de nuevo al usuario de la Wikipedia que ha llevado a cabo estos diagramas el trabajo que me ahorra al ponerlos a disposición del gran público, libres de derechos.

Su significado emblemático pretende abarcar los siguientes valores: fortaleza, osadía, honor y astucia.

lanzarote y sus armasSon muchos los caballeros de la corte de Arturo cuyo blasón incluye de una u otra forma un elemento en gules, pero tal vez los casos más conocidos sean los de Lanzarote (es fácil reconocer sus armas en la ilustración que incluyo a la izquierda) y su hijo Galaaz [Galahad]; o algunos de los vástagos del rey Lot de Orcania y sobrinos de Arturo: el propio Galván [Gawain, Gauvain] y su hermano Agravaín, así como los otros dos hermanos suyos (Guehereit y Guerrehet, a quienes bautizaron así para que fuera imposible distinguir uno del otro), tienen algún elemento del blasón en gules, condenados sean sus nombres cien veces (no simpatizo precisamente con el clan de Orcania). También Lucano [Lucan], que en la corte ostenta el cargo de copero real, y… La lista es bastante extensa. Quizá sea uno de los esmaltes preferidos por los caballeros que pueblan las páginas del ciclo artúrico.

Como es costumbre menciono que el Wikiproyecto (http://tinyurl NULL.com/275gj3c) de ilustración/taller de Heráldica ha establecido las siguientes convenciones para el azur, equivalencias en código HTML y en el modelo RGB:

HMTL: #ed1c24
RGB: 237;28;36

Y a continuación listo los enlaces de entradas relacionadas con esmaltes y metales, por si fuera necesaria una referencia rápida: